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Lo que a mí me costó tres semanas resolver puede costarle tres minutos al siguiente si lo dejo escrito. Publicar no va de presumir: va de acortarle el camino a quien viene detrás.
Código abierto
Aprendí a programar leyendo el trabajo de gente que no me conocía de nada y que, aun así, lo dejó abierto. Todo lo que publico es la forma de devolver ese favor.
Lo que a mí me costó tres semanas resolver puede costarle tres minutos al siguiente si lo dejo escrito. Publicar no va de presumir: va de acortarle el camino a quien viene detrás.
Nadie construye una comunidad en solitario. Un bug reportado, una función documentada o un repositorio pequeño valen más que el proyecto perfecto que nunca sale de tu disco duro.
Doy clases desde los diez años. Cada vez que explico algo descubro los agujeros de mi propio entendimiento. El código abierto es esa misma conversación, pero a escala y con gente que no conozco.
Entre mis repos hay cosas abandonadas y marcadas como deprecated. Las dejo ahí a propósito: esconder lo que salió mal deja fuera justo la parte más útil de la historia.
La comunidad que me enseñó no me pidió nada a cambio. Solo dejó la puerta abierta.
Mis repositorios públicos en GitHub, actualizados en tiempo real.
Cargando repositorios...
No creo que el código abierto vaya de licencias ni de estrellas en GitHub. Va de una idea bastante simple: que lo que tú resolviste una vez no tenga que volver a resolverlo alguien más desde cero.
Cuando empecé no tenía ni contactos ni referencias. Tenía documentación que alguien se molestó en escribir, repositorios que alguien decidió no dejar en privado y respuestas en foros de gente que no ganaba nada respondiendo. Esa cadena es la razón por la que hoy puedo dedicarme a esto.
Mantenerla es responsabilidad de todos los que llegamos después.